Al llegar el invierno, nos preparamos para hacer frente a la gripe, pero con la diferencia que este año tenemos una variante, el virus H1N1 más conocido como gripe A.
Aunque las autoridades sanitarias envían mensajes de calma a la población, no está de más conocer lo que quizá llegue en próximos meses.
Vamos a conocer las recomendaciones que el Ministerio de Sanidad nos hace con el fin de prevenir todas aquellas complicaciones que esta nueva gripe presenta.
QUE ES LA GRIPE A
La gripe es una enfermedad que afecta desde la antigüedad a las personas y a otras especies animales (aves, cerdos...) y que causa epidemias cada año, principalmente durante los meses de invierno. Esta enfermedad la producen distintos tipos de virus que además pueden combinarse entre ellos dando lugar a una nueva gripe.
La gripe es muy contagiosa ya que se transmite fácilmente de una persona a otra a través de las gotitas de saliva o secreciones que expulsamos al hablar, toser o estornudar.
Cada cierto tiempo los virus pueden cambiar a tipos muy diferentes de los que existían en los años anteriores y frente a los que, por ser nuevos, no tenemos defensas por lo que se contagia mucha más gente de lo habitual. Todo el mundo puede contagiarse.
A lo largo de la historia se han producido varias pandemias de gripe, por ejemplo la de 1918, conocida como gripe española. Esta pandemia produjo muchas muertes ya que no se disponía de los sistemas de salud con los que ahora contamos y además tenía una alta virulencia.
La pandemia actual está causada por un nuevo subtipo del virus de la gripe A (H1N1), y hasta ahora tiene un carácter leve, si bien esto podría cambiar a lo largo de los meses.
SINTOMAS
Los síntomas habituales de la gripe son:
- Fiebre (más de 38ºC).
- Tos.
- Malestar general
También se puede tener dolor de cabeza, dolor de garganta, estornudos, dolores musculares y, a veces, diarrea y vómitos.
Son muy similares a la gripe estacional: fiebre de más de 38º que aparece de repente, tos, congestión y secreción nasal, estornudos, dolores musculares y de garganta, escalofríos, fatiga y malestar general. En muchas personas también han aparecido vómitos y diarrea.
A veces se producen infecciones bacterianas al mismo tiempo que se desarrolla la enfermedad o después de que esta haya pasado, lo que puede dar lugar a neumonías, infecciones de oído o sinusitis.
Si la gripe A se vuelve más agresiva será necesario una atención médica inmediata. Algunos síntomas nos alertarán de ello: dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho o abdomen, mareo repentino, confusión, vómitos constantes, labios de coloración morada o azulosa, signos de deshidratación, convulsiones y somnolencia.
PREVENCION
Es la mejor mediada contra la gripe y consiste en unas medidas higiénicas fáciles de llevar a cabo:
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Taparse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser y justo después tirar el pañuelo usado a la basura.
- Limpiar más frecuentemente las superficies de muebles, pomos de las puertas, objetos... con los productos de limpieza habituales y ventilar más a menudo abriendo las ventanas.
- Si se está enfermo, evitar contagiar a otras personas siguiendo los consejos de los profesionales sanitarios.
- Evitar los besos y contacto muy cercano, así como compartir vasos, cubiertos y otros objetos que hayan podido estar en contacto con saliva o secreciones
En la mayor parte de los casos la gripe se cura sola con las medidas habituales: beber líquidos en abundancia (agua, zumos...), utilizar los antitérmicos y analgésicos habituales como el paracetamol y seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios hasta recuperarse, para evitar así contagiar a otras personas. Es importante extremar las medidas de higiene.
¿Quiénes deben tener más cuidado?
Presentan una mayor probabilidad de sufrir complicaciones:
Las personas de cualquier edad con:
- Enfermedades del corazón (excepto hipertensión).
- Enfermedades respiratorias crónicas.
- Diabetes en tratamiento con fármacos.
- Insuficiencia renal moderada-grave.
- Enfermedades de la sangre como hemoglobinopatías o anemias si son moderadas o graves.
- Personas sin bazo.
- Enfermedades hepáticas crónicas avanzadas.
- Enfermedades neuromusculares graves.
- Obesidad mórbida (índice de masa corporal de 40 o más) .
- Inmunosupresión (incluida la del VIH-SIDA o las producidas por fármacos, o las de las personas trasplantadas).
TRATAMIENTO: ANTIVIRALES
No todos los enfermos de gripe A necesitan antivirales. Por el contrario, la mayoría no precisa estos fármacos. El médico deberá decidir en qué casos se administran. En España, una vez que se haya abastecido el sistema sanitario, se dispensarán con receta médica en las farmacias. El Gobierno distribuirá 15,4 millones de tratamientos.
El tratamiento contra la gripe A está dirigido a reducir los síntomas y la infección.
Existen otros medicamentos que sirven para aliviar el malestar general: analgésicos y antitérmicos como paracetamol e ibuprofeno. Hay médicos que también prescriben descongestionantes nasales y antitusivos (contra la tos).
Los procesos gripales pueden ir acompañados de infecciones bacterianas. Por lo tanto, algunas personas necesitarán tomar además antibióticos. Hay que sospechar cuando la enfermedad es más grave o prolongada o parece mejorar pero luego empeora.
VACUNAS: LLEGARÁN EN OTOÑO
El Ministerio de Sanidad llevará a cabo dos campañas de vacunación: una para la gripe común y otra para la gripe A. No se descarta que algunas personas tengan que vacunarse de ambos virus.
Aún está por ultimar el calendario (puede ser que se adelante) y los grupos de riesgo que deberán ser inmunizados contra la gripe estacional. Pero todo parece indicar que será como otros años: durante el otoño.
Sin embargo, existen más incógnitas sobre la vacuna de la nueva gripe. Por un lado, las farmacéuticas creen que estará disponible en otoño, pero no conocen la fecha exacta. Por otra parte, los organismos internacionales no han definido aún a qué colectivos vulnerables deberán ser administradas.
España ha adquirido 37 millones de vacunas para cubrir al 40% de la población. Se deben administrar dos dosis por persona.